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La difícil adaptación de 150.000 pymes a la Ley de Etiquetado
Solo 60% de las pequeñas y medianas empresas se estaría preparando para el cambio. No obstante, desde la industria miran con preocupación el posible cierre de firmas que no logren adaptarse a lo solicitado por el Ministerio de Salud (Pulso).
13/07/2017


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La difícil adaptación de 150.000 pymes a la Ley de Etiquetado

A 24 meses de que finalice el plazo establecido por el Ministerio de Salud (Minsal), las pequeñas y medianas empresas alimentarias se preparan para implementar en sus productos las advertencias o “discos pares” que alertan sobre los diferentes componentes de sus alimentos. Anuncio que se dio a conocer en mayo de 2016 —a un mes de la entrada en vigencia de la Ley de Etiquetado— en donde la cartera de Salud advirtió que el problema principal detectado fue la barrera que algunos supermercados colocaban a los productores a la hora de ofrecer sus servicios. Esto, porque no contaban con las etiquetas que solicitaba la normativa.

 

En este contexto, desde la Confederación Nacional de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa de Chile (Conapyme) sostienen que, del total de pymes nacionales, 150 mil podrían verse afectadas por la regulación de la ley de etiquetados.

 

Ante esto, el Ministerio de Economía puntualiza que “la ley posee consideraciones especiales para las empresas de menor tamaño, teniendo presente el contexto, sus capacidades y limitaciones, que conllevan a la necesidad de tener más tiempo de preparación”. En esta misma línea, la Agencia Chilena para la Inocuidad y Calidad Alimentaria (Achipia) advierte que la situación puede representar para la industria alimentaria una oportunidad para realizar ajustes tecnológicos que permitan desarrollar productos reducidos en nutrientes críticos.

 

La iniciativa se desarrollará a través del programa “Diseño e implementación de estándares para la disminución programada de nutrientes críticos en las Mipyes alimentarias, con reconocimiento de la autoridad sanitaria (Minsal)”, el cual tendrá como objetivo implementar planes que permitan la adecuación paulatina de las pymes alimentarias. Los encargados de ejecutarla son el Centro de Tecnología de Alimentos (CECTA) de la Universidad de Santiago de Chile (Usach) con el apoyo del Departamento de Gestión Agraria de la misma universidad, quienes realizarán una aproximación metodológica de los Acuerdos de Producción Limpia (APL), para la disminución de nutrientes críticos que se ha denominado APLAS.

 

No obstante, desde el sector de las pymes alimentarias muestran cierta preocupación por esta normativa que comenzaría a regir en junio de 2019, la cual no sólo traería consecuencias para las pequeñas y medianas empresas que se dedican a vender alimentos, sino que también para los productores. “Lo más importante para las pymes es que se puedan formalizar, pero sin tanta burocracia. Se necesita lo más expedito para poder vender y esta ley nos pone sanciones, es ahí donde empiezas a vender de forma clandestina” dice Juan Araya, presidente de Conapyme.

 

A su vez, Arturo Farías, jefe de carrera de Contador Público y Auditor de la Universidad del Pacífico, señala que “hemos detectado problemas bien grandes en el tema de inventarios que tenían las pymes y por eso se aplicaron salvedades a la ley, para realizar nuevos inventarios que respondan a los requerimientos de 2019”. Asimismo, añade que “este fue un veranito de San Juan, en donde algunas pymes ya están preparadas para enfrentar este requerimiento y otras tuvieron que buscar otro tipo de actividades para subsistir”. Según datos analizados por Farías, aquel grupo que hoy está en condiciones de iniciar este proceso bordea el 60%, quienes se encuentran trabajando en el análisis de sus alimentos para responder a la normativa.

 

En cuanto a los problemas que se puedan presentar, el experto menciona que “lo peor de esto es que las pymes en su mayoría son empresas familiares, por lo tanto, carecen de profesionalización y profundización de sus productos”.

 

Avances

 

Durante finales de 2016 y primer trimestre de 2017, se realizaron diagnósticos sectoriales en rubro de mermeladas y conservas en la región del Maule, rubro de quesos en las regiones del Biobío y Los Ríos y rubro de cecinas de la región de Biobío. A raíz de esto, es que el pasado 28 de junio se firmó en Chillán el primer acuerdo de producción limpia de alimentos saludables en el rubro cecinero, el cual busca implementar el programa en la producción principalmente de longanizas y arrollados.

 

Sin embargo, a pesar de esta situación, Joseph Bartelt, líder del proyecto Valle Orgánico, pyme online orientada a la comercialización de alimentos saludables, indica que se verán muy afectados por esta normativa: “en alguna medida generara confusión en nuestros clientes al encontrarse con productos saludables de similares características y calidad, que llevan etiquetado y, otros que no”, agregando que “esto podría llevar a que algunos productos se dejen de comercializar en Chile ya que no están dispuestos a realizar las inversiones correspondientes para aplicar la normativa”.

 

Por otra parte, desde Unimarc, supermercados que a través del programa 100% Nuestro apoya a pequeños proveedores regionales, sostiene que desde 2016 comenzaron a trabajar en la implementación de la ley, realizando una serie de acciones internas como charlas, reuniones y capacitaciones. Asimismo, se han contactado con los proveedores pertenecientes al programa para explicarles los alcances de la ley: “Por ahora, el foco de la asesoría se ha concentrado principalmente en las medianas empresas”.