INIA estudia alternativa amigable con el medio ambiente para evitar pérdida de potencial productivo en frutales de carozo

Los nemátodos del género Meloidogyne, conocidos comúnmente como nemátodos agalladores, pueden provocar pérdidas cercanas al 15% en frutales de carozo, debido a que afectan el sistema radicular de la planta, limitando el paso de agua y nutrientes y, por lo tanto, afectando la productividad de los frutales (Mundo Agropecuario). 

En la búsqueda de alternativas para el manejo de nemátodos fitoparásitos, el investigador de INIA La Platina, Pablo Meza, evaluó la respuesta de frutales de carozo a las especies de Meloidogyne presentes en el valle central de Chile. Una de las conclusiones de su estudio fue que un grupo de portainjertos presentó inmunidad frente a los aislados de nemátodos agalladores de mayor virulencia identificados en Chile (Meloidogyne ethiopica y M. javanica).

“Esta respuesta positiva sugiere que los portainjertos podrían tener una resistencia de amplio espectro. Pese a ello, la recomendación es que se sigan evaluando estos materiales frente a otras especies”, explicó el Nematólogo de INIA La Platina, quien, además señaló, que una de las alternativas para evitar la pérdida de potencial productivo de cultivos y frutales frente a nemátodos fitoparásitos es la utilización de fuentes de resistencia natural, que al mismo tiempo es un método amigable con el medio ambiente y con la salud humana, ya que disminuye el uso de nematicidas.

Respecto a la identificación de especies, Meza indicó que se realizó una colecta de 20 poblaciones, entre las regiones de Valparaíso y Maule, las que fueron caracterizadas por medio de taxonomía clásica y herramientas bioquímicas y moleculares. El resultado del estudio fue la confirmación tres especies presentes en Chile Meloidogyne ethiopica (15 poblaciones), M. javanica (3 poblaciones) y M. arenaria (2 poblaciones).

En cuanto a la identificación de los aislados de mayor virulencia, el especialista dijo que se evaluó la reproducción de las poblaciones de nemátodos en portainjertos descritos como resistentes. Aquellos aislamientos que lograron reproducirse fueron considerados como virulentos (tres aislados de M. ethiopica y tres de M. javanica). Posteriormente, estas poblaciones fueron utilizadas para evaluar la respuesta hospedera de los portainjertos Rootpac-20; Rootpac-90; Rootpac-R; Piku 1, Piku 4. Cab-6P;  Gisella-6; Marianna 2624; Nemaguard y Pomona. Para esto, se realizaron infestaciones controladas con una mezcla de 10 mil huevos de los seis aislados de mayor virulencia, en iguales proporciones, con diez repeticiones por cada portainjerto. Al cabo de cinco meses, se evaluó el agallamiento del sistema radicular y el número de nemátodos por planta y se observó que los portainjertos Marianna 2624, CAB-6P, Gisela-6, Piku-1, Piku-4, Rootpac-20 y Rootpac-R, fueron inmunes a la mezcla de las poblaciones, sin presencia de nemátodos o agallas en las raíces.

“Los alcances de este estudio conllevan un gran aporte para el sector agrícola, porque se confirmó la presencia y amplia distribución en Chile de Meloidogyne ethiopica, siendo algunos de los aislados de esta especie y de Meloidogyne javanica los de mayor virulencia.  Mientras que a nivel mundial Meloidogyne ethiopica presenta una distribución más bien reducida, su amplia distribución en el territorio nacional constituye un desafío para las nuevas variedades desarrolladas en programas de mejoramiento genético, porque deberán evaluar la respuesta de sus materiales frente a esta especie”, especificó Meza.

Síntomas

Los nemátodos del género Meloidogyne son conocidos comúnmente como nemátodos agalladores, porque inducen la formación de agallas o nódulos en las raíces de sus hospederos. Las agallas se pueden observar en forma individual o agrupadas en masas. A nivel aéreo, dependiendo del nivel poblacional, se puede observar amarilleo de hojas, a veces acompañado de marchitez. Asimismo, altos niveles de ataque pueden provocar falta de vigor, enanismo y limitar considerablemente la producción.

Métodos de prevención y manejo

La prevención de la infestación con nemátodos fitoparásitos a un predio agrícola es fundamental, ya que luego de su ingreso su erradicación es prácticamente imposible. Para esto, tanto el material vegetal como cualquier elemento (sustratos, bolsas, macetas, etc.) que se utilizará, debe estar libre de nemátodos fitoparásitos. Además, se debe evitar el ingreso de material contaminado, especialmente de suelo adherido a herramientas o maquinarias agrícolas.

Para contrarrestar el daño ocasionado por nemátodos fitoparásitos se debe implementar una estrategia de Manejo Integrado que tenga en cuenta el uso de técnicas de manejo agronómico o cultural, uso de variedades resistentes o tolerantes, aplicaciones de nematicidas fumigantes y no fumigantes, control biológico y uso de bioestimulantes, entre otros.

Una vez que un cultivo ha terminado es conveniente remover raíces, ya que cientos de inóculos pueden permanecer en ellas. El suelo debe ser arado y expuesto al sol para bajar la densidad de nemátodos para el cultivo siguiente. En el caso de nemátodos agalladores es muy importante aplicar medidas de manejo previo al establecimiento de las plantas en campo.

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