Investigadores presentaron propuestas de adaptación al cambio climático para la agricultura

Análisis y medidas de acción fueron expuestas por 15 especialistas en seminario realizado en INIA Quilamapu. Actividad fue organizada por Seremi de Agricultura, FIA e INIA (Mundo Agropecuario).

“El cambio climático actual es distinto a los cambios que ha sufrido el planeta en momentos anteriores, debido a la velocidad con que éstos están ocurriendo y a que, desde la revolución industrial en 1850, hemos duplicado la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera. Más que pesimismo, éste es un tema de acción inmediata, ya que no queda tiempo para esperar más certeza científica, respecto de la importancia del CO2 (dióxido de carbono) en el fenómeno”, sostuvo el investigador de INIA Quilamapu, Raúl Orrego, experto en agroclimatología, durante el seminario que por dos días analizó los efectos de cambio climático y su incidencia en la agricultura de Ñuble.

Al seminario “Adaptación al cambio climático para la agricultura de Ñuble: sembrando futuro” llegaron investigadores de distintas disciplinas que analizaron algunas de las principales áreas de producción agrícola regional, gracias a la iniciativa de la secretaría regional ministerial de Agricultura, la Fundación para la Innovación Agraria, e INIA.

La actividad realizada en el auditorio de INIA Quilamapu en Chillán, agrupó a especialistas de distintas entidades nacionales y regionales que mostraron los efectos esperados y lo que se está haciendo para mantener la productividad en algunas de las principales áreas agrícolas de la región.

El clima de Ñuble cambió

Para Fernando Santibáñez, doctor en agroclimatología, docente de la Universidad de Chile y referente nacional en la especialidad, las tendencias de cambio climático más importantes son el aumento de las temperaturas máximas y mínimas en la cordillera, precordillera e interior. Explicó que la costa de Ñuble no se ve grandemente afectada, debido a la influencia del mar que amortigua el aumento de las temperaturas.

En cuanto a los cultivos, resaltó que las hortalizas subtropicales, como el tomate, se verán menos afectadas que los cultivos propios de climas fríos como es el caso de la papa. En el caso de los frutales, agregó que el principal problema provendrá de la falta de días con bajas temperaturas en invierno (necesarios para el desarrollo de las plantas), pero que hay herramientas tecnológicas para enfrentarla. También habló del rol del Estado y la necesidad de comunicación entre la ciencia, la política y la sociedad. Fernando Santibáñez resaltó dos tareas prioritarias para la agricultura de la región de Ñuble en condiciones de cambio climático: la importancia de analizar la situación de los recursos hídricos actuales y futuros, a fin de evitar la planificación de cultivos en base a agua que no existe; y la importancia de identificar los cambios climáticos (temperaturas, sequía, viento, lluvias primaverales, granizo, entre otros) que se esperan en zonas que actualmente son productivas y ver nuevos polos de desarrollo agrícola. En este contexto indicó que éstas se presentarían específicamente hacia el oeste y hacia la zona de precordillera andina, para lo cual resaltó la importancia de realizar estudios.

Inteligencia artificial para Ñuble

Durante el seminario, el investigador de INIA Quilamapu, Marcelino Claret, presentó el proyecto “Zonificación térmica satelital con uso de inteligencia artificial para la región de Ñuble”, de reciente aprobación por el gobierno regional de Ñuble, que básicamente propone la confección de un software que mostrará las áreas geográficas de la región que, desde el punto de vista de la temperatura, serán más aptas para el desarrollo de la agricultura. Esto se complementará con el desarrollo de un “fitotrón” o construcción similar a un invernadero que permitirá simular distintas condiciones de temperatura, humedad y luminosidad, de manera de evaluar cómo se comportarán los cultivos en condiciones simuladas de cambio climático.

Fruticultura 2.0 para enfrentar los cambios

Richard Bastías, investigador de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción, mostró las tendencias en el sector frutícola e insistió en la idea de que “el problema que nos impone el cambio climático es algo complejo y multifactorial, que sólo puede ser resuelto mediante la coordinación y trabajo de todos los actores y entes involucrados”. Además mostró cómo zonas climáticamente equivalentes tienen realidades productivas muy distintas. Advirtió que el cambio climático presentará desafíos importantes en el aumento de enfermedades fungosas, daños en la fruta por golpes de sol, cambios obligados de cultivos en zonas afectadas, e incorporación permanente de nuevas variedades de frutales que se adapten mejor a los requerimientos del clima.

En tanto, el también investigador de la Universidad de Concepción, Ernesto Moya mostró que el cambio climático ha favorecido el desarrollo de plagas históricas y el surgimiento de nuevas, como es el caso de la necrosis apical de la nuez en la fruticultura. En este sentido dijo que las lluvias de primavera aparecen como uno de los aspectos más complejos a resolver. Manifestó que las enfermedades de las plantas se deben enfrentar bajo un proceso que involucre planificación, seguimiento y monitoreo. Pero recalcó que el desafío es aún mayor, ya que también se requiere disminuir las aplicaciones de pesticidas químicos.

Por su parte, el investigador en frutales de INIA Quilamapu, Pablo Grau, destacó que tanto el avellano europeo y el castaño variedad marrón son especies que tienen un alto potencial de desarrollo para el mercado interno y de exportación, aún en condiciones climáticas adversas como la disminución de precipitaciones en otoño e invierno, las lluvias en periodos no esperados y las altas temperaturas.

El agua el principal desafío

Por otro lado, el académico de la Universidad de Concepción, Diego Rivera, mostró con claridad el problema de disminución del agua en la región, y de cómo se agravará en los próximos años. Por ello, destacó la importancia de la información climática para tomar buenas decisiones, la que es incluso más importante que la tecnología misma. De hecho indicó que para los agricultores, un riego no tecnificado, pero bien manejado, es mucho más eficiente que un riego muy tecnificado mal hecho.

Tecnologías sencillas para un problema complejo

Pese a la complejidad de la situación, el seminario mostró dos ideas sencillas que ayudarían a resolver algunos problemas que impone el cambio climático. En tal sentido, la docente de la Universidad de Concepción, Susana Fischer, resaltó el uso de mayas Raschel para disminuir los golpes de sol en hortalizas, en tanto que el especialista en frutales de INIA Quilamapu, Cristián Balbontín, mostró una novedosa técnica de producción de frutillas en invierno, cultivadas al interior de grandes túneles cubiertos de plástico (Macrotúneles). Ello permite reducir el consumo de agua, evitar enfermedades y generar fruta de alta calidad en plena temporada invernal, cuando no hay frutillas en el mercado.

Cultivos tradicionales

En cuanto a los cultivos de trigo, arroz y poroto, los investigadores de INIA Quilamapu, Iván Matus, Karla Cordero y Kianyon Tay, mostraron los trabajos orientados al desarrollo de variedades con menores consumos de agua y ciclos más cortos de desarrollo, pero sin perder calidad nutricional ni los buenos rendimientos, aspectos que caracterizan a este tipo de cultivo propios de la Región de Ñuble.

Finalmente, y como impulsor del seminario, el seremi de Agricultura de la región de Ñuble, Fernando Bórquez, recalcó que el enfoque dado por los especialistas, es fundamental para preparar a los agricultores para que enfrenten los cambios en la agricultura y para que sepan, en qué medida les afectará o beneficiará en sus rubros o cultivos.

Desde la Seremi se anunció que nuevos seminarios y su relación con el cambio climático se organizarán en rubros de importancia regional.

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