Nuevos mercados para las exportaciones agrícolas: Los desafíos para la investigación nacional

Según el investigador de INIA La Platina, Bruno Defilippi, llegar a China con alimentos de calidad es muy desafiante, debido a que los envíos en barco pueden durar más de 30 días y durante ese período la fruta sigue su proceso de maduración desde la cosecha. Un desafío que enfrenta la fruticultura nacional y que investigadores del Ministerio de Agricultura, a través de INIA, están abordando para responder a la creciente demanda de alimentos (Mundo Agropecuario-INIA).  

“Sin duda el fortalecimiento de las relaciones comerciales con China es una buena oportunidad para Chile, porque representa, entre otras cosas, crecimiento económico para las regiones del país. Pese a ello, también significa nuevos desafíos para el sector agrícola, porque se debe responder, con fruta de buena calidad, a una demanda que está literalmente al otro lado del mundo”.  Así explicó el especialista del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), Dr. Bruno Defilippi, uno de los principales retos que enfrenta la fruticultura nacional a la hora de exportar y que el Ministerio de Agricultura, a través de INIA, está abordando.

Al respecto, el investigador dijo que llegar al gigante asiático con alimentos de calidad es muy difícil y desafiante, debido a que los envíos en barco pueden durar más de 30 días y durante ese período la fruta sigue su proceso de maduración desde la cosecha. Por ello, se deben implementar tecnologías que permitan hacer durar la fruta, pero manteniendo no sólo su apariencia, sino que su sabor y firmeza, y por supuesto libre del crecimiento de hongos.

Según Defilippi, para que la fruta llegue en buenas condiciones se usan dos sistemas de transporte, de acuerdo a la especie y época del año. El primero y más rápido es el envío en avión. “Este envío tiene la ventaja que en tres a cinco días la fruta ya está en el mercado de destino, logrando los mejores precios. Sin embargo, tiene la gran desventaja de ser un transporte caro y de bajo volumen en general”, especificó. Mientras que la segunda opción, es el envío en barco, cuya travesía puede durar más de 30 días. En ese período la fruta se somete a una adecuada mantención de temperatura, para reducir cambios propios que ocurren una vez cosechada la fruta, como la deshidratación y ablandamiento. Por ejemplo, para las cerezas es de 0°C.

A pesar de las medidas mencionadas, la utilización y el manejo de frío durante el transporte en barco no es suficiente para llegar con fruta de buena calidad a China, afirmó el especialista de INIA La Platina, quien durante años ha analizado la post cosecha de varios cultivos de la zona centro sur del país, concluyendo que se debe complementar con otro tipo de tecnologías para poder llegar con la fruta de calidad demandada por los consumidores asiáticos, quienes exigen calidad, sabor e inocuidad.

“Dado los largos tiempos de transporte, el uso de frío en barco se complementa por ejemplo con tecnologías que implican el uso de bolsas especiales que permiten mantener una mejor humedad del ambiente y reducir la pérdida de agua desde la fruta, evitando la deshidratación. En el caso de cereza es muy importante llegar con el pedicelo verde (conocido como palito verde), ya que es un indicador de fruta fresca y para paltas, se usa un manejo de bajo oxígeno y alto dióxido de carbono dentro de los contenedores de atmósfera controlada que permite disminuir la respiración de la fruta extendiendo su vida útil”, especificó.

Además, el investigador agregó que “los desafíos van más allá de la incorporación o no de estas tecnologías, abarcando toda la cadena de valor del producto, desde la incorporación de variedades con un mayor potencial de vida de postcosecha, la revisión de los manejos productivos y por supuesto la logística desde cosecha a arribo en el mercado”, aclaró.

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