Quínoa, trigos adaptados a condiciones de cambio climático y nuevas rotaciones mostró INIA a productores

Día de Campo organizado por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA Quilamapu), reunió a más de 400 pequeños productores de tres regiones del centro sur de Chile (Mundo Agropecuario).

Más de 400 productores provenientes de las regiones del Maule, Ñuble y Biobío, participaron del Día de Campo organizado por INIA Quilamapu, tradicional encuentro anual entre productores e investigadores para traspasar conocimientos e información relevantes para impulsar los cultivos de las zonas del centro sur del país.

Realizado en el Campo Experimental Santa Rosa de INIA en Chillán, los agricultores que llegaron desde las regiones de Maule, Biobío y Ñuble siguieron atentamente los recorridos por las tres estaciones técnicas dispuestas para la oportunidad. El cultivo de la quínoa y su control de malezas, a cargo de los investigadores Kurt Ruff y Lorenzo León; las variedades de trigo recomendadas para la zona centro sur de Chile, presentadas por los investigadores Iván Matus y Dalma Castillo; y las rotaciones de cultivos más innovadoras, a cargo del investigador Juan Hirzel, captaron el interés de los asistentes, generándose una gran instancia de interacción.

El Día de Campo, que tuvo como coordinador general al encargado de la Unidad de Vinculación y Transferencia Tecnológica de INIA Quilamapu, Abelardo Villavicencio, se complementó con stands que mostraron otras áreas de trabajo del Instituto, como las Enfermedades en frutales, el Programa de mejoramiento genético de arroz, el Banco de microorganismos y el Laboratorio de suelos.

Al final de la jornada, los asistentes pudieron presenciar la charla “Problemas nutricionales y fisiológicos de frutales de zona centro sur y su relación con condiciones climáticas” que estuvo a cargo del investigador y especialista en fertilidad, Juan Hirzel.

Énfasis para la agricultura del centro sur

Durante el Día de Campo, el Subdirector de Investigación y Desarrollo de INIA Quilamapu, Luis Inostroza, indicó que el INIA plantea para las regiones de Ñuble y Biobío tres áreas grandes áreas de investigación: el control biológico de plagas y enfermedades; las tecnologías emergentes; y los cultivos.

Inostroza indicó que el énfasis del día de campo estuvo focalizado en los avances alcanzados en el área de cultivos que resultan de gran utilidad para los productores. “En esta actividad mostramos parte de nuestra historia; es decir, mostramos variedades de trigo que el INIA Quilamapu ha generado en 54 años de vida; pero también mostramos las variedades recientes que contienen resistencia a enfermedades, alto rendimiento potencial y alta adaptación a los distintos ambientes, en un escenario de cambio climático”.

Desde el punto de vista de la agronomía de los cultivos, el directivo agregó que se ha estado avanzando fuertemente en el manejo de los rastrojos. “Hoy se mostraron soluciones y ellas pasan por la incorporación de los rastrojos. Mostramos las distintas técnicas de incorporación de rastrojos en ambientes de riego. (Con el tiempo) vamos a tener las alternativas, la información y los datos para decirle a los agricultores que pueden incorporar un volumen determinado de rastrojos, sin alterar su productividad”.

En cuanto al trabajo realizado en cultivos tradicionales (INIA es un permanente generador de variedades de trigos harineros y candeales, porotos, y arroz, entre otros), el directivo sostuvo que “seguimos trabajando en un cultivo tradicional clave como es el trigo, pero también en nuevos cultivos que puedan ser incorporados dentro de las rotaciones. Este nuevo cultivo es la quínoa y estamos trabajando en el desarrollo de variedades”. Sin embargo, añadió que más que estar interesada en el grano de la quínoa, la industria está interesada en la proteína que ésta contiene.

Lo anterior se relaciona con los criterios que el Instituto de investigaciones agropecuarias ha incorporado recientemente. “El INIA no sólo está interesado en desarrollar cultivos, sino que alimentos funcionales. Nos interesa producir no sólo el grano, sino que harinas y la proteína que el grano genera con propósitos industriales”.

Finalmente, Inostroza enfatizó que las regiones de Ñuble y Biobío van a vivir un proceso de reconversión agrícola. “Probablemente varios agricultores se van a reconvertir, y otros seguirán trabajando con cultivos tradicionales. Para ambos tendremos respuestas”. Indicó que INIA seguirá potenciando los cultivos, “incorporando aspectos de tolerancia a la sequía y adaptación al cambio climático, eficiencia en el uso de nutrientes y desarrollo de alimentos funcionales. Estamos concentrados en incrementar la cantidad de proteínas del trigo para generar pan y pastas de alta calidad”.

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