Domingo
19/11/2017

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Nuevo estudio desentraña misterios de los bosques pantanosos de Chile
Las zonas inundadas y los bosques pantanosos, generalmente son lugares de alta degradación y poco valorados, sin embargo, están cumpliendo un rol de filtrador de nutrientes, de posibles contaminantes y de estabilizador del ciclo hidrológico (UACh).
13/07/2017


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Nuevo estudio desentraña misterios de los bosques pantanosos de Chile

Fue en el Laboratorio de Biología Vegetal del Instituto de Ciencias Ambientales y Evolutivas de la Universidad Austral de Chile (UACh), donde la Dra. Alejandra Zúñiga F. académica de la universidad y del Centro de Investigación en Suelos Volcánicos (CISVo) evaluó distintos periodos de inundación usando plántulas de las especies nativas: Canelo (Drimys winteri), Arrayán (Luma apiculata), Temu (Blepharocalyx cruckshanksii) y Pitra (Myrceugenia exsucca), simulando condiciones ambientales, a fin de ver cuáles eran los mecanismos que les permitían sobrevivir en bosques pantanosos.

 

Pero ¿Cuál es la importancia o relevancia de poner a prueba estas especies?, o ¿cuáles son los mecanismos que ocupan estas plantas para sobrevivir? son preguntas que poco a poco se comienzan a responder gracias a la publicación aparecida en la revista Tree Physiology.

 

La Dra. Zúñiga es categórica en señalar que uno de los objetivos de la publicación fue entregarles mayor valor a estos lugares, especialmente en la región de Los Ríos, donde abundan zonas ribereñas, y donde crece vegetación arbórea que soporta inundaciones esporádicas por las crecidas de los ríos en invierno. Aún en este contexto -imposible para la mayoría de las plantas- estos árboles siguen creciendo, fijando carbono y transpirando agua hacia la atmósfera.

 

De la misma forma la investigadora comentó que la idea fue comprender los mecanismos fisiológicos que les permiten a estas especies mantenerse anegadas gran parte del año y aun así crecer. Las zonas inundadas, conocidas localmente como hualves, se extienden desde Coquimbo a Chiloé y son frecuentes en el sur de Chile. Las componen principalmente especies arbóreas siempreverdes que soportan las inundaciones, las que pueden llegar hasta un máximo de 10 meses en el año, creciendo principalmente especies de Myrtaceas (Luma, Blepharocalyx, Myrceugenia, Tepualia).

 

“Desde hace varios años hemos estudiado en condiciones controladas la capacidad de semillas y plantas de varias especies arbóreas siempreverdes -que viven en estos ambientes- para sobrevivir y aclimatarse a distintos periodos de inundación. Hemos usado poblaciones de un amplio rango de distribución geográfica debido a que poseen alta variación intraespecífica”, declaró.

 

El estudio revela cuáles son los mecanismos que les permiten a algunas especies aclimatarse y soportar periodos largos de inundación, mientras que otras pueden responder bien sólo en periodos breves. “Entonces esto puede tener aplicaciones en torno a la restauración de zonas ribereñas. Podríamos saber qué especies van a resistir o sobrevivir mejor en ciertas zonas, por ejemplo, donde hay cambios repentinos en los niveles de agua”.

 

Entre los resultados más importantes, destaca que, por primera vez para especies nativas chilenas, se reportó la capacidad del Arrayán (Luma apiculata) de aclimatarse fotosintéticamente a la inundación, es decir, esta especie puede mantener e incluso aumentar su intercambio de carbono cuando está sometida a períodos esporádicos de inundación (de hasta una semana). Previamente, esta característica sólo había sido observada en especies arbóreas de zonas tropicales y no en especies de lugares templados o fríos, como es el caso de Chile. Otro resultado relevante es que las cuatro especies estudiadas mostraron distintas tasas de transpiración y algunas de ellas, como Temu (Blepharocalyx cruschanski) y Pitra (Myceugenia exsucca) produjeron hojas más delgadas y extendidas, con mayor densidad de estomas, durante el tratamiento de inundación simulado. Esto les permite crecer y mantener altas tasa de transpiración, aún en condiciones de inundación prolongada (de hasta 4 meses), según lo reporta la publicación.

 

Desde la perspectiva, otros aportes del estudio radican en que “estas especies son explotadas comercialmente”, práctica que no siempre ocurre con una base científica; y desde el lado de la ciencia, al momento de iniciada esta investigación, sólo había estudios sobre la estructura, composición y distribución de este tipo de comunidades, pero no de su fisiología.

 

Pruebas de laboratorio, inundaciones y cambio climático

 

Fue en entre el 2011 y 2012 mientras Zúñiga y la Dra. Cecilia Smith (ecóloga del Instituto de Ecología y Biodiversidad), trabajaban en un proyecto Fondecyt que analizaba las respuestas de varias especies nativas chilenas con fines de restauración en extremos hídricos, que las investigadoras aprovecharon para colectar semillas de distintas poblaciones y especies, con las cuales se produjeron plantas que se sometieron a diferentes pruebas siendo analizadas en condiciones de invernadero.

 

Es que otra de las aristas que propone Zúñiga es analizar los extremos hídricos, sequía-inundación, ya que, por el cambio climático, uno de sus escenarios es precisamente el de mayor exposición inundaciones, desbordes de ríos, aluviones, etc. por lo que es bueno saber cómo se comportarán las especies, especialmente cuando se están estableciendo como plantas, dado que estos eventos pueden ser cada vez más frecuentes.

 

“Por el cambio climático se espera que se derrita más rápidamente la nieve que está en zonas más altas de la cordillera o que incluso que haya menos nieve y que llueva más -porque es más cálido todo el ambiente-. Entonces si llueve más, puede haber desbordes de río, aluviones, y eventualmente van a generarse zonas de inundación más extensas”.

 

Finalmente, la autora espera que dicha información sirva para optimizar planes de reforestación, conservación y/o restauración ecológica en sitios inundados. Los hualves son ecosistemas de un alto valor ecológico, los de mayor riqueza biológica del planeta y se encuentran actualmente degradados, presentando también una distribución fragmentada. Entre otras funciones, las áreas de bosques pantanosos participan en la reducción de la contaminación por retención de sedimentos y regulan el ciclo hidrológico, evitando las inundaciones. Siendo actualmente muy amenazados por la extracción de leña, invasión de especies exóticas y diversas actividades antrópicas.