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23/05/2017

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Apicultores chilenos se certifican como prestadores de servicios de polinización
Proceso de polinización consiste en llevar a los predios un grupo de colmenas, entre 10 y 15 por hectárea, por un período de dos semanas. En una hectárea pueden llegar a trabajar 2.700.000 abejas (Mundo Agropecuario).
17/03/2017


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Apicultores chilenos se certifican como prestadores de servicios de polinización

Hasta hace algunos meses Ignacio Lavín se encontraba cesante. Trabajaba en mantenimiento de maquinarias industriales, pero al verse desempleado decidió darle un giro a su vida y dedicarse a la apicultura en un predio de Codegua, en la Región de O’Higgins. Desde siempre ha estado ligado al campo, por lo que este negocio no le resultaba desconocido.

“Mi familia tiene plantaciones de almendros y cada año polinizaba. Cuando me despidieron vi el potencial que había en esa actividad y decidí dedicarme 100%”, cuenta el hoy apicultor Ignacio. La primera polinización la hizo en los cultivos de su padre y logró mejorar el rendimiento con apenas 60 colmenas. “Para la segunda temporada aumentamos a 150 colmenas y casi llegamos a doblar la producción”, agrega el joven.

La polinización puede realizarse a través de varios vectores, como el viento, el agua o los insectos, pero uno de los más eficaces es la abeja, que también utiliza el polen para producir su miel. Según varios estudios, la eficiencia de los cultivos aumenta enormemente a través de la polinización por medio de este insecto y mejorar la productividad en un promedio cercano al 20%. En especies como los almendros, la abeja es vital, pues hasta un 85% de sus frutos depende de su presencia.

Producción Limpia

El estándar entre los polinizadores no es el mismo para todos, ni tampoco el estado de sus colmenas. “Muchas veces nos hemos topado con productores que tienen a sus abejas con varroa”, dice Lavín. La varroa es un ácaro que produce la varoasis, enfermedad conocida como la garrapata de las abejas y que es de fácil y rápida propagación, que puede mermar la calidad de la producción e incluso acabar con las abejas de las colmenas afectadas.

En 2013 el Ministerio de Agricultura, a través de INDAP y ODEPA, firmó el Acuerdo de Producción Limpia “Prestadores de Servicios de Polinización”, en conjunto con la Federación de Cooperativas Agro-Apícolas, a fin de mejorar el servicio completo de polinización que se ofrece a las empresas productoras de frutos del país, mediante una oferta de polinizadores profesionalizados y que aseguran altos estándares de calidad.

“Estamos preocupados por mejorar las capacidades de la Agricultura Familiar y mediante estas certificaciones hemos logrado incrementar sus ingresos, mejorar las condiciones de las abejas y la comunicación entre las partes”, dijo Ricardo Vial, subdirector nacional de INDAP.

Esta certificación la recibieron Ignacio Lavín y otros 175 apicultores de Coquimbo a Biobío, y les permitirá acortar las brechas detectadas en el sector, tales como ausencia de contratos, falta de estandarización del estado de las colmenas para polinizar, carencia de condiciones adecuadas para el apicultor que aseguran el bienestar de las abejas, entre otros, que eran temas de discusión y disconformidad entre las partes.

Polinización asistida

El proceso de polinización consiste en llevar a los predios un grupo de colmenas, entre 10 y 15 por hectárea, por un período de dos semanas. Cada colmena con un alza tiene una media de seis marcos con abejas, las que significan que en una hectárea pueden llegar a trabajar 2.700.000 abejas.

Para que el trabajo sea productivo se deben considerar las variables climáticas como el frío, el viento y la lluvia, por lo que la mayor parte de la actividad se centra en la temporada primaveral y estival, que es cuando las abejas muestran mayor actividad y han salido de su etapa hibernación.

Por cada colmena un productor apícola puede cobrar entre $1.500 y $3.000. Con la certificación, dicho valor aumenta a entre $7.000 y $9.000, lo que significa un aumento de ingresos por esta actividad de hasta un 600% para los apicultores que se certifiquen en Producción Limpia, además de una disminución de hasta un 89% en la tasa de mortalidad de abejas.

“Esto nos permite desarrollar e implementar planes de manejo de residuos peligrosos y no peligrosos, los cuales consideran minimización, segregación y disposición especial de ellos”, dijo Ricardo Vial.